Encontrar la frase
A veces las palabras más valiosas son las que creemos haber olvidado.
Cinco preguntas, una flor por cada una. Sin prisa: respóndelas en tu corazón.





¿Cómo se llamaba, o cómo le decías?
Su nombre, o ese apodo que solo tú usabas.





¿Qué relación tenían?
Mamá, abuelo, mejor amigo… ¿qué los unía?





¿Qué frase repetía y recuerdas con cariño?
Las más cotidianas suelen ser las más preciosas.





¿Qué te decía al despedirse, o cuando estabas triste?
Un consuelo, un apodo, una broma de siempre.





Si cerraras los ojos y escucharas su voz, ¿qué te diría hoy?
No tiene que ser literal. A veces es la que más necesitamos escuchar.
Esa frase que escuchaste, esa es.
Escríbela tal como la decía, con sus acentos y sus signos.